MODA, ESTILO Y EDAD

Tenía un tiempo intentando poner en orden las ideas que circulaban en mi cabeza entorno a la imagen que yo había construido de mí en redes sociales.

Diario analizaba contenido de moda y belleza de otros creadores y medios tradicionales ya que la moda ha sido una de mis pasiones por años (tanto que lo convertí en mi trabajo) y diario me cuestionaba porque las personas teníamos que estar siguiendo reglas de vestir, que a mi sentir, ya están obsoletas y que limitan el expresarnos a través de la moda.


HABLEMOS DE LA MODA VS LA EDAD

No quiero que se mal interprete, me considero muy respetuosa de las creencias de los diferentes grupos de personas que forman una sociedad, pero pareciera que las asesoras de imagen hemos creado un uniforme. Una guía sistematizada de que usar para no verte vulgar o inadecuada para tu edad.

Pareciera que socialmente, a la mujer se nos ha obligado a cambiar nuestro estilo personal cuando entramos a cierta edad. Es como si nos hicieran un manual de como vestir después de los treinta años sin importar a que te dedicas o cual es tu profesión.


Fue cuando me cuestione ¿quería seguir contribuyendo a este movimiento restrictivo que nos aleja de la moda y nos limita a ser después de que nos convertimos en madres, esposas o rebasamos un número de años?


¡Me niego! pido perdón solemnemente si este articulo va contra los ideales de quien lo lee.


Es verdad que la moda es un reflejo social y que comienza cuando una mayoría lo adopta pero también es arte y como tal, quiero que lo que hablo y enseño se perciba. Analicemos lo ridículo de todo esto, durante años el acceso a la moda fue privilegio de unos cuantos y ahora que se tiene acceso a esta sin importar peso o economía seguimos autolimitándonos. Buscamos inclusión y equidad, pero nos gana el qué dirán.


Compramos a diestra y siniestra por querer encajar hasta perdernos entre todos los que van por la vida vestidos igual. Una vez más, rehusándonos a ser vistos desde nuestra autenticidad.


Lo curioso es que la fórmula para el éxito y la tan deseada fama está clara. Quienes se atreven a romper el molde son los que destacan y ojo no estoy tirando a la basura todo lo que he aprendido de mis mentoras. Esas reglas de lo correcto, del como combinar colores y estampados por ejemplo.

Acepto que para hacer de la moda algo muy mío, tuve que aprender las reglas para después romperlas.

Pero entendemos de una vez por todas, que el buen gusto es relativo y que la manera en cómo nos vestimos debería ser enfocado a alcanzar nuestros objetivos, tanto personales como profesionales y no para cumplir los de otros.

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